THE MIME (El mimo) capitulo 1/por random explorer


 

DESATRES  (capitulo 1):

Nuestra historia comienza en la decadente ciudad de Fire Red, en la década de 1940. Jack y su esposa, aburridos de estar encerrados en casa, deciden salir a explorar la ciudad para celebrar su aniversario. Ambos se muestran entusiasmados por la idea de conocer mejor el lugar donde viven y disfrutar juntos de la belleza que ofrece. Aunque llevan dos años de casados, siguen siendo una pareja unida y comparten la emoción de esta salida especial.

Después de un placentero paseo por la bulliciosa ciudad de Fire Red, Jack y su esposa, sintiéndose vivos entre la multitud y las luces de neón, decidieron hacer una pausa en uno de los bares que salpicaban las callejuelas de la ciudad. Mientras se sentaban y observaban a su alrededor, pudieron presenciar una serie de escenas extraordinarias que caracterizaban la diversidad de Fire Red: grupos de personas compartiendo grandes hojas de una planta desconocida, parejas del mismo sexo mostrando su amor en público sin temor al juicio y artistas callejeros improvisando bailes y canciones en los rincones más inesperados.


Sin embargo, lo que comenzó como una velada prometedora pronto se convirtió en una pesadilla. De repente, el ambiente festivo se vio interrumpido por un caos repentino. Gritos de pánico llenaron el aire mientras el suelo temblaba bajo sus pies. Incendios estallaron en las calles, el agua del mar se elevó en una marea furiosa y aviones, como pájaros heridos, caían del cielo en llamas.


En medio de este pandemonio, un colectivo sin conductor se abalanzó hacia ellos, su destino inevitablemente ligado al de Jack y su esposa. Desesperados por escapar, corrieron tan rápido como pudieron, pero se encontraron atrapados en un callejón sin salida, acorralados por el imparable vehículo. En ese instante, cuando todo parecía perdido, una bomba cayó del cielo, su estruendo ensordecedor eclipsando el caos que reinaba en la ciudad. La explosión detuvo al colectivo en seco, pero devastó todo a su alrededor, reduciendo la ciudad a escombros y dejando a Jack atónito y asombrado por la magnitud de la destrucción.


Una luz cegadora llenó el horizonte, haciendo que el sol desapareciera en un destello repentino. El silencio que siguió fue aún más perturbador que el caos anterior.

En medio de todo lo ocurrido y la confusión, una voz enojada resonaba en la distancia, como si emergiera de la nada. Jack, aún aturdido por los eventos recientes, escuchó las palabras con desconcierto: "Despierta Jack, no te pagamos por dormir. Si tu único propósito es dormir, entonces renuncia". Sobresaltado, Jack se levantó de un salto, su corazón latiendo con fuerza mientras se dirigía hacia el hombre que había pronunciado esas palabras.


"¿Qué pasó con la bomba? ¿Quién es usted?", preguntó Jack, su voz temblorosa con el miedo que aún lo consumía. El hombre se identificó como el nuevo supervisor y explicó que lo habían enviado para buscar a cada integrante del circo. Jack, todavía aturdido por el sueño que lo había envuelto, trató de explicar lo que había experimentado.


"Fue todo un sueño?", murmuró, tratando de hacer sentido de lo ocurrido. "Por un momento, creí que era real y que estaba con una bella mujer. Pero de repente, todo se volvió un desastre en la ciudad. Una bomba cayó y explotó. Después de eso, no recuerdo nada más y me levantaste".


El supervisor asintió con comprensión, aunque sus ojos reflejaban una preocupación subyacente. "Entiendo", respondió. "Pero ahora no es momento de sueños ni de fantasías. Necesitamos mantenernos enfocados en la realidad y en las tareas que tenemos por delante".


Jack, aún confundido, aprovechó la oportunidad para hacer una pregunta más: "¿Cuál es su nombre? Durante los años que llevo trabajando aquí, no hemos tenido un supervisor, al menos que yo haya visto trabajando en un circo. ¿Qué pretende hacer el jefe del circo contratando un supervisor?"


El supervisor sonrió con una mezcla de ironía y resignación. "Me llamo Jhon Smith", respondió. "Y aunque comprendo tus dudas, no estoy aquí para discutir las decisiones del jefe del circo. Solo estoy aquí para asegurarme de que todos cumplamos con nuestras responsabilidades y que el circo siga adelante, incluso en tiempos difíciles como estos".

Lamento informarle que no tengo ni la más mínima idea de los planes que tiene el dueño del circo entre manos, así que le ruego que no me involucre en ningún lío". El señor Smith asintió comprensivamente, reconociendo la franqueza del joven.


"Le pido disculpas, señor Smith", continuó el joven con sinceridad, "he estado sumamente abrumado en los últimos días. Mi padre falleció hace apenas un mes y su ausencia aún pesa sobre mí. Además, él también era parte de este circo. Comenzó a sufrir dolores muy severos debido al trabajo que desempeñaba aquí. Por esa razón, consciente de su precario estado de salud, decidí pedirle al dueño que me ofreciera un puesto en el circo. Sin embargo, en lugar de dármelo directamente, me propuso intercambiar puestos con mi padre. Y así es como me encuentro ahora, ocupando su lugar".


El señor Smith asintió nuevamente, empatizando con la difícil situación del joven. "Es comprensible", dijo con voz suave, "lidiar con la pérdida de un ser querido es una carga pesada que lleva su tiempo sanar".


"¿Y usted, joven?", preguntó el señor Smith, cambiando de tema, "¿cuál es su papel aquí en el circo? Acabo de llegar y aún no me han informado sobre las funciones de las personas en este lugar".


"Bueno, don Smith", respondió el joven con modestia, "Mi tarea consiste en recolectar los desechos de los elefantes, quienes son las principales estrellas de este espectáculo . ¿Puede usted imaginar la cantidad de desechos que producen? Es todo un desafío mantener limpio su espacio. Aunque son solo dos elefantes, uno más pequeño y otro enorme que es toda una atracción por su tamaño, debo admitir que el gigante puede llegar a ser una verdadera molestia. A pesar de ello, son el centro de atención y las personas están dispuestas a pagar una fortuna para verlos".


El señor Smith asintió con una sonrisa comprensiva. "Sí, los elefantes son criaturas fascinantes, pero también conllevan sus desafíos", comentó. "Debe ser todo un trabajo mantener sus recintos limpios y ordenados, especialmente considerando su tamaño".


"Exactamente", concordó el joven, agradecido por el entendimiento del señor Smith. "Es un trabajo arduo, pero alguien tiene que hacerlo. Y parece que, por ahora, soy el único en esta situación".


"¿Por qué lo dices? ¿Acaso no hay más personas que hacen casi lo mismo que tú?", preguntó Smith con curiosidad, mientras observaba al joven con interés.


El joven, con una mirada cansada pero determinada, se tomó un momento para responder. "Quiero decirle que NO", comenzó, enfatizando cada palabra. "Las personas que trabajan en este circo, en su mayoría, son artistas: malabaristas, payasos, trapecistas. Son ellos quienes, con su talento y dedicación, hacen entrar dinero a este circo. Los elefantes son una atracción principal, sí, pero el trabajo que conllevan es desagradable y agotador. Sin embargo, es algo que debo soportar. Tengo responsabilidades aquí que van más allá de lo que parece a simple vista".


Smith asintió con comprensión. "Entiendo. A veces, las responsabilidades que llevamos sobre nuestros hombros pueden ser abrumadoras".


"Exactamente", coincidió el joven, agradecido por la comprensión del señor Smith. "Además de mis tareas habituales, tengo otro motivo por el cual estoy aquí en este circo. Es algo que no puedo revelarle en este momento, pero confíe en que tiene que ver con el bienestar de este lugar".


Smith asintió nuevamente, respetando la confidencialidad del joven. "Entiendo. No necesito saber todos los detalles. Pero gracias por compartir parte de su perspectiva conmigo, pero el motivo por el cual me mandaron a buscarlo es que hay una reunión con todas las personas del circo. El dueño dirá algunas cosas importantes, entre otras", informó Smith al joven.


"Bueno, don Smith, vaya no más, ya voy para ese lugar", respondió el joven, mostrando determinación en sus pasos. Mientras se dirigía hacia la reunión, reflexionaba sobre las posibles razones para una reunión de tal magnitud. "Casi nunca hay reuniones a tales envergaduras," pensó. "Las veces que presencié que se reunían, solo vi a los que están en la boletería, el jefe de actos y el dueño de vez en cuando durante sus paseos de supervisión.", caminaba con la mente llena de preguntas y especulaciones sobre la inusual convocatoria.

Finalmente, se abrió paso entre la multitud congregada, escuchando el tono serio del dueño del circo resonando en el aire. Desde su posición en el escenario, el dueño comenzó a hablar sobre los beneficios y la popularidad que el circo estaba ganando gracias a sus asombrosos espectáculos. Sin embargo, la expresión de su rostro cambió repentinamente de una sonrisa alentadora a una mirada seria y preocupada. Los integrantes del circo observaron atentamente este cambio de expresión mientras el dueño revelaba la verdadera razón detrás de la reunión, dijo lo siguiente: "Ustedes ya conocieron al señor John Smith. Bueno, he contratado a este señor para supervisar, vigilar y observar en cada rincón y sobre todo a cada persona que trabaja aquí", anunció el dueño con seriedad. "Hace unos meses, he sospechado que entre la cantidad de personas que entran en este circo a visualizar el espectáculo, no he conseguido tener el total de ganancias justas que este circo otorga, lo cual significa que alguien o algunos de ustedes me han estado robando dinero".


Hubo un murmullo inquieto entre los presentes mientras el dueño continuaba con su explicación. "Mientras no pueda identificar al culpable o recuperar el dinero faltante, todos sufrirán las consecuencias. Les bajaré el veinte por ciento de lo que actualmente ganan. Y recuerden, la mayoría de ustedes firmaron un contrato de por vida conmigo, así que me pertenecen. No hay nada que puedan hacer al respecto".


La tensión en la sala era palpable; los presentes, en un frenesí de acusaciones, señalaban a los boleteros y a aquellos a quienes tenían rencor, o simplemente culpaban sin fundamentos. Jack reflexionaba sobre quién podría estar detrás de esto y por qué motivo robarían o faltaría dinero. Finalmente, cuando el dueño dio por concluida la reunión, un disparo resonó en la distancia, seguido de un grito. Todos se giraron para ver qué estaba sucediendo, pero la figura que yacía en el suelo, alcanzada por la bala de... CONTINUARÁ.

--------------------------------------------------

Si te gustó y te intrigó seguir leyendo esta historia, puedes regresar a este sitio cuando quieras. Posiblemente encontrarás la continuación aquí mismo. Es importante destacar que el mismo creador está elaborando esta historia, es decir, yo mismo (si encontraste agujeros de guion o como se diga hazme saber en los comentarios). Así que, muchas gracias por dedicar tu tiempo a leerla. Y si no fue de tu agrado, está bien, no todas las historias son del gusto de todos. Sin embargo, aquí en este sitio, encontrarás más contenido interesante explorando a los costados. Si algo llama tu atención, no dudes en explorarlo más. Sin más que añadir, me despido. ¡Hasta la próxima! ¡Bye bye!

Comentarios